miércoles, 4 de mayo de 2011

Un país... mágico


Existe un país que no está en los mapas, no lo busques en el Norte ni en el Sur, nisiquiera las brújulas te dirán cómo llegar. Es un lugar mágico en el que todo es posible, podrás sentir cómo las hadas y los duendes ejercen su hechizo sobre ti, y cómo una dulce melodía escucharás sus risas juguetonas mientras te ven seguir el camino que ellos te van trazando…

Suena increíble, pero es cierto…, existe, losé… porque yo estuve allí.

Anoche salí a pasear, el mar estaba en calma y servía de espejo a una mágica luna de plata que en él coqueta se miraba adornada de millones de estrellas. Cielo y mar fundidos en uno solo cómo dos corazones enamorados.

Yo caminaba descalza por la orilla, sentía la arena fría bajo mis pies y escuchaba el tranquilo romper de las olas, todo era paz, todo era bello…, y entonces recordé, la melancolía me invadió. Despacio me senté en la arena para escribir su nombre, mientras una lágrima resbalaba por mi mejilla… De repente sentí el calor de una mano sobre la mía, levanté la mirada y encontré sus ojos brillantes que me miraban…, yo me sonrojé y empecé a temblar, él suavemente secó mis lágrimas, me sonrió y lentamente se acercó un poco más, mientras yo sentía que mi corazón latía con fuerza, quería escaparse…, correr hacia él para contarle al oído todos sus secretos.

Él siguió acercándose muy despacio hasta que sus labios rozaron los míos, pero en ese preciso instante… desperté.

Abrí los ojos y encontré la fría realidad, todo había desaparecido, la playa, la brillante luna, las estrellas, él…todo…excepto una cosa, algo de ese sueño seguía conmigo…

El ritmo acelerado de mi corazón que con cada latido susurraba su nombre cómo una dulce nana que acunaba un alma dormida que seguía (y seguirá siempre) en aquella playa sentada en la arena esperando aquél mágico momento en que él apareció.

La salida del sol me hizo abandonar “El País de los Sueños” y me trajo de vuelta a la vida real. Por un momento me sentí decepcionada, triste por perder toda esa magia, pero sólo fue un momento porque después entendí que un nuevo Sol había salido para vivirlo, disfrutarlo… y entendí que quizá ese sueño podía ser realidad, ¿por qué no?, al fin y al cabo la vida es sueño…, así que extenderé mis alas y volaré..., volaré muy alto para llegar hasta él.

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